
Para olvidar y no repetir
Nada volverá a ser igual para muchos de los protagonistas de las fallidas eliminatorias rumbo a Alemania 2006. Esto es lo que perdió Chile tras dos años y un mes de proceso.
Juvenal Olmos: Aunque muchos lo sindiquen como uno de los principales culpables de la suerte que corrió Chile, lo cierto es que el entrenador también salió perjudicado.Su carrera en la banca iba en franco ascenso, luego de consagrarse campeón de la Primera B en 1999 con Unión Española y del Torneo de Apertura en 2002 con Universidad Católica, Olmos era uno de los estandartes de la nueva generación de entrenadores nacionales (junto con Jaime Pizarro y Fernando Díaz).Sin embargo, al mando de la Roja extravió el rumbo. Quedará marcado por su responsabilidad en el fracaso.Marcelo Salas: Con el final de las eliminatorias, también parece acabarse el camino en la Roja del delantero de Universidad de Chile.Aunque con su gol a Bolivia se convirtió en el máximo anotador histórico con la camiseta nacional, el aporte del "Matador" en las eliminatorias no fue todo lo esperado.Juvenal Olmos se encargó de ensalzar su papel de líder futbolístico y anímico del plantel, pero las reiteradas lesiones que sufrió fueron disminuyendo paulatinamente su participación. Tanto, que el ariete terminó autodescartándose de las dos jornadas finales, ante Colombia y Ecuador.
Una generación: El "Matador" es el símbolo, pero con él son varios los jugadores que le dicen adiós definitivamente a la selección.Entre ellos están Nelson Tapia, Moisés Villarroel, Miguel Ramírez y Francisco Rojas, aunque a ellos les queda el consuelo de haber defendido a Chile en un Mundial, una posibilidad que Luis Fuentes, Rodrigo Pérez, Fernando Martel, Ricardo Rojas y Juan Luis González, al parecer, no tendrán.
Dinero: Jugar un Mundial trae enormes beneficios económicos. La ANFP dejó de percibir los cuatro millones de dólares que entrega la FIFA, y potencialmente otros tres producto de los derechos de televisión, recaudación y auspiciadores por la disputa del repechaje ante Australia y los posteriores amistosos de preparación.También es un perjuicio para el bolsillo de los jugadores, que habían pactado jugosos premios, y tampoco tendrán la opción de mostrarse en la mayor vitrina futbolística existente.
Respeto: Hay cosas que no cambian. Para Chile siempre ha sido extremadamente difícil conseguir unidades al enfrentar a Argentina y Brasil.Pero lo que sí ha variado es la fortaleza de la Roja ante otras selecciones del continente a las que históricamente se ha superado.Aunque se consiguieron los 12 puntos en juego ante Venezuela y Bolivia, Chile exhibió una inusitada baja en su rendimiento como local. Aparte de llaneros y altiplánicos, el cuadro nacional sólo sumó los tres puntos en el Estadio Nacional ante Perú. Colombia y Uruguay se llevaron empates, mientras que Paraguay se impuso por 1-0. Claro que los empates ante Argentina y Brasil pueden considerarse como un pequeño saldo positivo en el coliseo de Ñuñoa.
Disciplina: ¿Causa o consecuencia? Lo cierto es que en los momentos más complicados del derrotero nacional, las informaciones sobre actos de indisciplina de algunos jugadores no ayudaron a la convivencia interna.Además del emblemático caso de Mauricio Pinilla, protagonista de varios episodios que nunca tuvieron mayor control de parte de los distintos cuerpos técnicos, jugadores e incluso dirigentes no se preocuparon de guardar las formas y dieron de qué hablar a la prensa de farándula.No mandaronChile exhibió un bajísimo nivel como local: apenas consiguió 14 puntos, producto de tres victorias, cinco empates y una derrota.Buscando el lado amableLos próximos desafíos para Chile serán la Copa América de Venezuela 2007 y posteriormente las eliminatorias rumbo a Sudáfrica 2010. Hay herencias del proceso que concluyó que podrían utilizarse para esas instancias. Esto es lo que ganó Chile.El rendimiento como visita: Como nunca antes en la historia, Chile fue capaz de rescatar varias unidades fuera de sus fronteras. Fueron ocho puntos, producto del 2-2 con Argentina en Buenos Aires, el 2-0 sobre Bolivia en La Paz, el 1-0 ante Venezuela en San Cristóbal y el 1-1 con Colombia en Barranquilla. Habrá que mantener ese nivel.
Competitividad: A diferencia de las eliminatorias sudamericanas rumbo a Japón-Corea del Sur 2002, las cuales utilizaron el mismo calendario que las recién finalizadas, la Roja llegó hasta la última fecha con posibilidades matemáticas de acceder al repechaje. En el proceso anterior, la eliminación matemática se decretó en la 15ª jornada, cuando Chile se inclinó por 2-0 ante Venezuela en el Estadio Nacional. En otra mirada optimista, esta vez Chile sumó 22 puntos contra los 12 que logró bajo el mando de Nelson Acosta, Pedro García y Jorge Garcés. De esta manera se ubicó en el séptimo lugar de la tabla, en vez del penoso último puesto.Nuevos titulares. Tras más de una década en el pórtico nacional.
Nelson Tapia ya tiene un sucesor: Claudio Bravo respondió con creces a la exigencia de custodiar el arco rojo, en especial en el complicado debut que debió enfrentar ante Colombia en Barranquilla. Y ojo, que Johnny Herrera también exhibe el nivel suficiente para ser el "1" de la selección nacional.
Luis Jiménez apareció en un momento importante de las eliminatorias: fue clave para que la Roja sumara los seis puntos como local ante Bolivia y Venezuela en el reestreno de Nelson Acosta. Aunque sobre el final no rindió de acuerdo con las expectactivas que él mismo creó, el "Mago" demostró que merece una camiseta fija.Hasta antes de su grave lesión, Mark González también se había ganado un puesto en el once inicial. Al volante de Liverpool, con sólo 21 años, le queda mucho margen para seguir desarrollándose.
Esperanzas: Todavía no completan los méritos para ser indiscutidos, pero pueden ser alternativas más que viables.
Dos jugaron ante Ecuador sus primeros minutos con la Roja adulta en un partido oficial: Matías Fernández y Humberto Suazo. Habrá que esperar la evolución de ambos.También se pueden considerar valores que no alcanzaron a entrar a la cancha, pero formaron parte de algunas convocatorias: hombres como Waldo Ponce, José Rojas y José Pedro Fuenzalida.
